Perseguida por
Un poquito de historia, para saber de qué hablamos: comenzó, dicen, con los gremios de constructores de catedrales, que se reunían o cobijaban en unos elementos arquitectónicos llamados logias. Estas organizaciones, poco a poco, dejaron de realizar trabajos físicos para convertirse en núcleos de librepensamiento y especulación filosófica donde, a través de rituales antiguos y basándose en una visión del mundo hermética (espiritual y mágica, para entendernos en pocas palabras), se aspiraba a encontrar el conocimiento supremo.
Aunque dentro de la masonería existen varias corrientes y subdivisiones, y una de las dos principales, por ejemplo, no parece considerar a las mujeres dignas de pertenecer a la organización, ellos proclaman que sus principios básicos son el amor al prójimo, la razón y el esfuerzo como guía y el mejoramiento personal y, consecuentemente, de
Pero existen otras sociedades secretas. Tan secretas que no se conocen a sí mismas. Tan esotéricas que ni siquiera están formadas por seres humanos, sino por oscuros intereses, y en las que las hombres y las mujeres no son, en muchas ocasiones, más que meros ghouls o siervos vampíricos. Son las sociedades que subvierten cualquier iniciativa, nacida de un súbito acceso de voluntad política progresista de alguno de esos gobernantes nuestros que no gobiernan, que tenga alguna relación con la libertad, la igualdad y la solidaridad; las que se agazapan tras cualquiera de los tres poderes y no digamos tras el cuarto, y sobre todo tras el que domina sobre todos ellos, la economía; las que estaban antes, están ahora y están siempre. Tan añejas como el tiempo, tan antiguas como el capitalismo.
¿Qué a qué me estoy refiriendo? No, no puedo decirlo. Es un secreto. Aunque, como dice
(Publicado en PressDigital el 26-02-01)















